Guía independiente sobre textiles para el hogar. No es una tienda ni un fabricante, no vende nada y no tiene relación con el antiguo sitio de este dominio. Lava y seca cada prenda según la etiqueta del fabricante.

Guías

Guías prácticas

El primer artículo de esta sección está dedicado a la ropa de cama, que se lava con más frecuencia que casi cualquier otro textil de la casa. Un buen juego puede seguir siendo agradable al tacto durante años o, en poco tiempo, perder el color, apelmazarse en las esquinas y llenarse de arrugas marcadas. A continuación te explicamos, por orden, cómo tratar la ropa de cama desde el primer lavado hasta que la guardas, y dónde se suele fallar.

La ropa de cama no dura más por lavarla con especial esmero, sino por lavarla con sensatez: según la etiqueta, sin sobrecargar la lavadora y sin productos de más.

— La opinión de la redacción

Qué tener preparado

  • Las etiquetas de cada juego: si las has cortado, apunta la composición y los símbolos de cuidado mientras los recuerdes.
  • Un detergente suave, adecuado para el tejido y el color de la ropa de cama.
  • Un sitio para tender donde puedas extender la ropa de cama a lo largo.
  • Un cesto o una bolsa aparte para no mezclar lo claro con lo oscuro.
  • Una balda o un cajón donde los juegos queden holgados y sin peso encima.
  • Un poco de tiempo para revisar la ropa de cama antes de lavarla: botones, costuras, pequeños rotos.
  1. Lee la etiqueta

    Los símbolos de cuidado de la etiqueta siguen la norma internacional ISO 3758: indican qué lavado, secado y planchado tolera el tejido y si se puede blanquear. Elige el programa y la temperatura siguiendo estrictamente la etiqueta del fabricante.

    Ejemplo ilustrativo: la etiqueta de un juego nuevo lleva el símbolo de lavado delicado, aunque el anterior se lavaba con un programa normal; eso significa que este conviene tratarlo con más cuidado.

  2. Prepara la ropa de cama para el lavado

    Cierra la funda nórdica y las fundas de almohada, dales la vuelta y sacude las esquinas para que salga todo lo que se haya colado dentro. Así no se meten prendas pequeñas en su interior y la cara exterior roza menos con el tambor.

    Ejemplo ilustrativo: si cierras la funda nórdica antes de lavarla, no te encontrarás dentro una sábana hecha un nudo y un par de calcetines.

  3. Separa por color y tejido

    Lava lo claro aparte de lo oscuro y de los colores vivos, y los tejidos lisos aparte de las prendas con pelusa, corchetes o cremalleras. Los primeros lavados de un juego nuevo de color es mejor hacerlos por separado.

    Ejemplo ilustrativo: el percal blanco y el satén azul marino van en lavados distintos, y las toallas de rizo esperan su turno.

  4. No sobrecargues la lavadora

    La ropa de cama tiene que moverse con libertad en el agua; si no, se lava peor, se arruga más y tarda más en secarse. Dosifica el detergente según la recomendación del fabricante: el exceso no deja la ropa más limpia, solo cuesta más aclararlo.

    Ejemplo ilustrativo: un juego de cama de matrimonio se lava de una vez y el segundo espera al siguiente ciclo, en lugar de llenar el tambor hasta arriba.

  5. Seca la ropa bien extendida

    Nada más terminar el lavado, sacude cada pieza y tiéndela bien estirada, alisando con las manos las costuras y los bordes. Si la etiqueta permite la secadora, no la seques en exceso: la ropa ligeramente húmeda se alisa con más facilidad.

    Ejemplo ilustrativo: una sábana tendida doblada sobre el cordel y alisada con las palmas se seca casi sin arrugas.

  6. Plancha según la etiqueta o no planches

    Elige la posición de la plancha según el símbolo de planchado de la etiqueta. Muchos tejidos se planchan mejor ligeramente húmedos y del revés, y el percal o el lienzo de algodón bien secados pueden incluso doblarse sin más.

    Ejemplo ilustrativo: las fundas de almohada de satén se planchan del revés para conservar el brillo de la cara exterior.

  7. Guarda por juegos y ve rotando

    Dobla solo la ropa de cama completamente seca y guárdala en un lugar seco y sin luz directa. Resulta práctico guardar la sábana y la funda nórdica dentro de una de las fundas de almohada. Alterna varios juegos para que ninguno se desgaste antes que los demás.

    Ejemplo ilustrativo: el juego limpio se coloca debajo del montón y para el siguiente cambio se coge el de arriba; así todos duran más o menos lo mismo.

Errores frecuentes

  • Elegir el programa de lavado por costumbre, sin haber mirado nunca la etiqueta.
  • Lavar la funda nórdica abierta, de modo que dentro acaba la mitad de la colada.
  • Meter en el mismo lavado la ropa de cama blanca y prendas nuevas de colores vivos.
  • Echar más detergente y suavizante con la esperanza de que la ropa quede más limpia y más suave.
  • Dejar la ropa mojada en el tambor mucho rato después de que termine el lavado.
  • Secar el tejido hasta que cruje y luego tener que pelearse para alisarlo.
  • Guardar en el armario un juego que todavía no se ha secado del todo.

Otras opciones

  • Si tienes poco sitio para tender, hazlo por tandas: primero las piezas grandes y después las fundas de almohada.
  • Si no tienes tiempo de planchar, sacude la ropa de cama nada más lavarla, tiéndela bien estirada y dóblala en cuanto se seque.
  • Si has cortado la etiqueta, elige el programa más delicado que encaje con el tejido por su tacto y no uses lejía.
  • Si un juego empieza a desgastarse por el centro, coloca la sábana al revés, con el otro extremo hacia el cabecero: el roce se repartirá de otra forma.

Comprueba lo aprendido

  • La etiqueta está leída y los símbolos de cuidado, entendidos.
  • La funda nórdica y las fundas de almohada están cerradas y del revés.
  • Lo claro, lo oscuro y las prendas con pelusa se lavan por separado.
  • El tambor va holgado y el detergente está dosificado según la recomendación del fabricante.
  • La ropa se ha sacado nada más terminar el lavado, se ha sacudido y se ha tendido bien estirada.
  • Se plancha según el símbolo de la etiqueta, o no hace falta planchar.
  • En el armario solo entra ropa de cama seca, y los juegos se van alternando.

Catálogo de artículos para lectores en español

Aquí irán apareciendo artículos independientes sobre textiles para el hogar: toallas y albornoces, ropa de cama, mantas y cortinas, lavado, almacenaje y pequeños arreglos. Los escribimos expresamente para la versión en español de la guía, pensando en las casas y las costumbres de nuestros lectores, y procuramos que cada consejo puedas comprobarlo con tus propias prendas en la próxima colada.

Por ahora el catálogo tiene un solo artículo: el que está publicado más arriba en esta página. Los nuevos irán llegando a medida que estén listos.

En qué estamos trabajando

  • Tender en casa cuando hace humedad: cómo conseguir que las toallas se sequen bien y no huelan.
  • Ropa de cama de lino para el verano: cómo cuidarla para que se vuelva cada vez más suave.
  • Cortinas en casas muy soleadas: cómo frenar la decoloración del tejido.
  • El cambio de armario: cómo guardar mantas y edredones hasta la próxima temporada.
  • Una segunda vida para sábanas y toallas viejas: trapos, bolsas de tela y camas para mascotas.

Normas de la redacción

  • Los artículos de este catálogo se escriben por separado para cada versión lingüística y no son traducciones.
  • Algunos artículos enlazan a sitios de terceros, incluidos servicios de videojuegos; no controlamos su contenido, precios ni condiciones.
  • No publicamos publicidad de tiendas, fabricantes ni lavanderías, clasificaciones, precios ni opiniones.
  • Preguntas

    Respuestas breves sobre cómo elegir textiles, cómo lavarlos y secarlos, cómo guardarlos y cómo arreglar pequeños daños.

  • Selecciones

    Itinerarios de lectura: un baño donde todo se seca, el dormitorio según la estación y una segunda vida para los textiles viejos.

  • Glosario

    Glosario: rizo, nido de abeja, satén, percal, lienzo de algodón, tundosado, fibras y términos relacionados con el cuidado.

  • Secciones

    El mapa de la guía: baño, dormitorio, salón y ventanas, además del cuidado, el almacenaje y los pequeños arreglos de los textiles.

Fuentes

  • ISO 3758 — símbolos de cuidado de los artículos textiles
  • Recomendaciones de cuidado de los fabricantes

Los consejos de esta guía resumen recomendaciones habituales sobre el cuidado de los textiles del hogar y se presentan de forma general. Cada prenda tiene su propia composición y su propio acabado, así que la referencia principal es la etiqueta del fabricante: si no coincide con nuestros consejos, sigue la etiqueta.